Deseo que la próxima reunión en donde nos agasajará MA sea el:

lunes, 19 de marzo de 2007

YAGO PUCCIO NOS ESCRIBE

Aùn cuando estas lìneas llegaron a vuestros e-mail, nos pareciò interesante la reflexiòn sobre maridaje e infidelidad gastronomica hecha por nuestro amigo Yago.

Amigos: Les escribo para pedirles disculpas a todos; pero sobre todo y postrado de hinojos con la mayor humildad y fidelidad, a Don Peppone, Padrino di tuti i Padrini, capo di tuti i capi e benefattore nostro, por mi inexcusable ausencia nel suo compleanni … Lamentablemente y a pesar de la ilusión que tenía por reencontrarme con ustedes, el día se hizo muy largo en las minas de sal (léase oficina) y salí ya muy tarde y con el peso de todo lo vivido en estos apenas diez lustros que hoy cargo sobre mi espalda.

Estoy seguro que pronto -por obra y gracia del espíritu grande del Buen Pilín- habrá una nueva oportunidad para reencontrarnos.

Un abrazo a todos y felices Pascuas. Que las pasen con sus seres queridos frente a un rebosante y sabroso plato de bacalao roceado(1) con su buen tintorro.

Yago

(1) Yo no sé por que cada cierto tiempo a la huachafería nacional se le ocurre poner de moda términos tan estúpidos para cosas tan simples. Ahora te meten hasta en la sopa (literalmente) el término “Maridaje” para “según su paladar” señalar que licor -especialmente el vino y el antes menospreciado y proscrito a las cantinas de mala muerte y ahora, por moda de dicha huachafería, loado, reconocido, estudiado y hasta con copa y liturgia especial para su “cata”, Pisco Peruano (no entiendo porque siempre tenemos que agregarle el gentilicio)- “combina” mejor con tal o cual plato, cuando en el Perú siempre en temas de trago y combo lo más rico ha sido el “infidelidaje” la orgiástica mezcla de tragos y platos, acompañados de una buena parloteada con su dosis de chongo y risotadas; o ninguno de ustedes han empezado un almuerzo o cena de sábado –familiar o de amigos- con cerveza, picando algo de cevichito, con pulpito al olivo, causa rellena de pulpa de cangrejo… y luego han pasado al interminable “bufete” criollo con su sinfín de chicharrones, frijoles, olluquitos, ají de gallina, arroz con pato, patita, carapulca, sangrecita... (Perdón, estoy salivando), lomo saltado, escabeche y miles de etcs. bufetes que como podemos apreciar, se caracterizan porque mezclan de todo como en botica; acompañando la ingesta de grasa y carbohidratos, con Vino, Ron, Wisky, Vodka o lo que chucha sea que el anfitrión haya puesto en la meza y al final de la comilona ni sabían que estaban tomando, sólo notaban henchidas de orgullo a sus barrigas y a sus culos expresándose locuazmente con unos pedos que ni ustedes soportaban pues olían a todo lo vivido… así que muerte al Maridaje… Viva el libertinaje cuando de beber y comer se trata.

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